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MAZATLÁN, México, 29 de mayo de 2026
El desarrollador mazatleco Isaac Urquijo anuncia la publicación de un libro de crónica histórica sobre el edificio, editado por Laura Medina, fundadora de La Casa del Caracol, que recoge dos años de compilación documental propia sobre el inmueble, construida sobre el trabajo de décadas de cronistas e historiadores que han documentado el Mazatlán alemán. La familia Lizárraga donará un clarinete al acervo museográfico del proyecto, en memoria del primer instrumento que don Cruz Lizárraga compró en la Mercería Alemana en 1937.
MAZATLÁN, México, 29 de mayo de 2026 /PRNewswire/ — Flor del Pacífico anuncia hoy el arranque formal de la restauración de Casa Alemana — una finca de más de 180 años de historia, considerada entre las tres propiedades más antiguas de Mazatlán — junto con la publicación de un libro de crónica histórica sobre el edificio, sus habitantes y su papel en la historia comercial, cultural y musical del puerto.
Casa Alemana es monumento histórico del Centro de Mazatlán, catalogado dentro de la Zona de Monumentos Históricos del puerto declarada patrimonio cultural de la nación por decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación el 12 de marzo de 2001. Ubicado en la esquina norponiente de Belisario Domínguez y Mariano Escobedo, durante casi un siglo — de 1848 a 1942 — fue el escaparate más cosmopolita del Pacífico mexicano: una casa mercantil hanseática que combinaba ferretería pesada, instrumentos musicales europeos, porcelanas finas y consulado alemán bajo el mismo techo.
El libro, editado por Laura Medina, fundadora y directora de La Casa del Caracol — librería del Centro Histórico de Mazatlán que desde 2004 ha sido referente del ecosistema literario sinaloense y promotora cultural reconocida del puerto — recoge dos años de compilación documental propia sobre el edificio, construida sobre el trabajo de décadas de cronistas e historiadores que han documentado el Mazatlán alemán.
«Desde la conceptualización del proyecto Casa Alemana asumimos la responsabilidad de devolverle a Mazatlán una de sus esquinas más importantes y de contar bien su historia. Integrar un edificio abandonado a la vida contemporánea, engrandeciendo su pasado.»
— Isaac Urquijo, fundador de Flor del Pacífico
Un libro, un archivo vivo y una decisión editorial La publicación del libro responde a una convicción clara: el trabajo documental detrás de Casa Alemana no es un anexo del proyecto inmobiliario, es un producto cultural en sí mismo, con vocación pública y propia. Como tal, no podía editarse desde un sello corporativo. Por eso el volumen se publica de la mano de Laura Medina y La Casa del Caracol — un sello con raíz literaria en el Centro Histórico, que ha contribuido durante dos décadas a la formación de lectores en Mazatlán.
El libro incluirá, además, un código QR que dará acceso a un archivo digital en línea concebido como documento vivo: una versión consultable y permanentemente actualizable del trabajo documental, abierta a aportes, correcciones y nuevos hallazgos. La historia de Casa Alemana — como toda historia seria — no termina con la publicación. Empieza con ella.
«En la medida que leía sobre el pasado de la propiedad me iba enamorando más y más. Sabía que teníamos que hacer algo con tanta historia, una memoria que estaba en pedazos por todos lados — en cronistas, en archivos, en recuerdos de familia — pero fue después de platicar con la maestra Laura Medina y su equipo que tuve la certeza: tenía que ser un libro, y tenía que ser con ella. La genialidad de mantener la investigación viva voló mi mente. Es un proyecto que me entusiasma de forma única.»
— Isaac Urquijo
Un trabajo documental que cambió lo que sabíamos del edificio La compilación documental, realizada entre 2024 y 2026, se apoya en la obra previa de los cronistas oficiales de Mazatlán — con Enrique Vega Ayala como fuente principal de referencia — y en la historiografía académica de autoras y autores como Brígida von Mentz, Jürgen Buchenau, Walther Bernecker, Jesús Méndez Reyes, Antonio Lerma Garay, Oses Cole Isunza y Aristeo Herrera y Cairo. A esa base se sumó la consulta directa del Archivo Histórico Municipal de Mazatlán, el Archivo General de Notarías del Estado de Sinaloa y el Registro Público de la Propiedad, junto con prensa de época y fuentes primarias digitalizadas accesibles en el Staatsarchiv Hamburg, la Deutsche Digitale Bibliothek y los archivos familiares del clan Melchers-Volquardsen-Sowerbutts.
De ese trabajo surgieron descubrimientos que reescriben la biografía del inmueble. El comprador original del predio a fines de los años 1830, contra lo que sostenía la tradición oral, fue José Vicente García Granados y Zavala — hermano de un presidente de Guatemala y padre de un gobernador del Distrito Federal. La esquina perteneció, desde su origen, a un clan político centroamericano-mexicano de primer nivel.
Bajo el techo de la Mercería Alemana nació en 1858 Eduardo Heymann, quien retornó a Hamburgo y llegó a ser Oberbaurat — ingeniero-arquitecto consejero superior del gobierno hanseático. Su expediente sobrevive en el Staatsarchiv Hamburg. Entre 1879 y 1891, las dos hijas del gerente Carlos Augusto Volquardsen se casaron con los dos socios principales de la Casa Melchers, fusionando por sangre dos generaciones antes que por capital las dos firmas alemanas más importantes del puerto.
Y el cierre del establecimiento en 1942 — un siglo exacto después de su apertura — no fue una quiebra: fue el efecto jurídico de la Proclaimed List de Washington de julio de 1941 y de la declaración mexicana de guerra al Eje del 22 de mayo de 1942. Casa Alemana es un testigo material de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico mexicano.
El clarinete que regresa a casa Entre los hallazgos más significativos surgió un testimonio oral de primera generación que conecta a la Mercería Alemana con una de las marcas culturales más reconocibles de México. En 1937, a los 19 años, el joven Cruz Lizárraga vendió un puerco para enganchar la compra de su primer clarinete — el instrumento con el que, un año después, fundaría la Banda Sinaloense El Recodo. Por testimonio directo de la familia Lizárraga, aquel primer clarinete fue adquirido en la Mercería Alemana, principal punto de venta de instrumentos musicales del puerto durante las décadas en que operó.
El dato no es una curiosidad aislada. Los comerciantes alemanes de Mazatlán fueron los principales introductores en la región de los instrumentos de viento europeos — tubas, clarinetes, trompetas, trombones — cuya fusión con la percusión regional dio origen, a finales del siglo XIX y durante la primera mitad del XX, a la banda sinaloense. El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México reconoce esa fusión como el catalizador del género.
Como reconocimiento a esa filiación y como gesto fundacional para el nuevo capítulo del edificio, la familia Lizárraga donará un clarinete para integrarlo al acervo museográfico de la Casa Alemana restaurada. El instrumento cerrará el círculo: volverá, casi noventa años después, a la esquina donde Crucito eligió el suyo.
Una restauración bajo criterios patrimoniales La intervención arquitectónica conserva íntegramente la fachada neoclásica, los muros originales de adobe y ladrillo regional, las losas tradicionales y los elementos de herrería del edificio histórico. La nueva edificación se resuelve como un sistema estructural metálico completamente independiente — con cimentación, columnas y vigas propias — que garantiza la reversibilidad de la intervención y la conservación absoluta del inmueble original. El criterio es claro: la obra nueva debe ser identificable como contemporánea sin agredir la lectura del edificio histórico.
Casa Alemana se suma así al portafolio patrimonial de Flor del Pacífico tras la entrega y sold out total de Villa Vicario en 2024. El nombre que asume el proyecto no es un hallazgo de marketing: es el nombre popular con que Mazatlán nunca dejó de referirse a esta esquina, aun décadas después de que la tienda original cerrara.
Mazatlán, una ciudad que no se fabrica Mazatlán se ha consolidado como uno de los destinos más atractivos del Pacífico mexicano, impulsado por conectividad internacional, crecimiento urbano y una comunidad global en expansión. Su Centro Histórico ofrece algo que no puede replicarse artificialmente: arquitectura patrimonial, vida cultural activa y conexión real con la ciudad.
Casa Alemana cuenta con departamentos disponibles en sus tres niveles, con superficies entre 86 y 232 metros cuadrados. Información en flordelpacifico.mx.
Flor del Pacífico Flor del Pacífico desarrolla proyectos residenciales y de hospitalidad en Mazatlán con una visión clara: hacer ciudad. Fundada por Isaac Urquijo — mazatleco de origen y desarrollador de convicción — la firma nació con el propósito de posicionar a Mazatlán como destino de reconocimiento internacional, a través de proyectos que combinan patrimonio, diseño y visión de largo plazo. Con Villa Vicario entregado y en sold out total, Malia en preventa activa y Casa Alemana iniciando su restauración patrimonial, Flor del Pacífico demuestra que Mazatlán no sólo es un destino para vivir — es un destino para invertir con orgullo.
Proyectos: Villa Vicario (sold out, 2024), Malia 55+ Active Living en Marina Mazatlán (preventa), Casa Alemana, Hotel Bonanza.
flordelpacifico.mx • malia.com.mx • villavicario.com
Contacto de prensa Sheyla Lizárraga [email protected] +52 1 669 454 0221 Mazatlán, Sinaloa, México
Foto – https://mma.prnewswire.com/media/2990119/Imagen_CAM.jpg
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FUENTE Flor del Pacífico
